Strawberry fields forever
你们好 !
Mandé mi último correo hace un par de semanas y ya toca contarles mas de mis aventuras en China.
Desde entonces deje el Yunnan para ir hacia Beijing, en un tren de mas de 33 horas. Por suerte los trenes en China son confortables y pude dormir y leer mucho.
En Beijing fui a quedarme una semana en la granja orgánica Shared Harvest, creada por Shi Yan, una mujer de 36 años. Es la primera granja que visito que no solo quiere auto suficiencia pero también es un negocio. Funciona según el modelo “CSA” que es community supported agriculture. 800 familias son miembros del proyecto y reciben cada semana las verduras y carnes que piden en línea.
La granja tiene 66 hectáreas y 26 invernaderos. Utiliza técnicas modernas y máquinas. Yo apoye al equipo de producción para hacer la recolecta de las verduras en la mañana y hacer polinización y otras cosas en las tardes. Aprendí que hay flores hembras y machas y aprendí a reconocerlas.
Aproveché de cada oportunidad que tuve para trabajar en el invernadero de las fresas, y así poder comérmelas! También preparan una mermelada de fresa deliciosa que devoraba cada desayuno. Me gustaban tanto estas fresas que el otro día alguien me encerró por inadvertencia en el invernadero y tuve que pedir auxilio para que me liberen! Es el karma creo!
Shi Yan me contó que para ella hacer agricultura orgánica en Beijing es un acto de resistencia. Trata de hacer su parte para ayudar al planeta, pero con la contaminación terrible de la ciudad es imposible producir comida “pura”. También me pidió hacer una presentación de mi experiencia para los empleados. No sabia bien como hacer ya que la mayoría no hablan nada de inglés y no tenia ninguna idea de lo que querían saber de “mi experiencia”.
Al final hice una pequeña presentación con algunas frases traducidas al chino para que puedan tener una idea de lo que estaba pasando. Resulta que una persona vino para traducir en directo lo que decía. Hablé del Perú y de sus riquezas naturales, hablé de mi viaje y de las granjas que visité, de mi política “cero desechos” y de la importancia de dejar de pensar que el desarrollo tipo Estados Unidos es un modelo por seguir.
Creo que les gustó mi presentación, tuvieron bastantes preguntas sobre la India, compartí nis recetas de cosméticos hechos en casa y tuvimos una buena discusión sobre el papel de las mujeres en la agricultura y en la sociedad China, las tradiciones por salvar y la belleza de la diversidad de las poblaciones en China, que cuenta con más de 50 comunidades indígenas. Traté de enfocarme en el mensaje que hay que dejar de creer que “blanco=bello” o “occidental=bueno” y que hay que celebrar su propia belleza, arte, sabiduría. Me preguntaron que cosas de la India o de China me parecieron buenas como para enseñar al mundo y hable de la medicina tradicional con las plantas, de técnicas de cultivo y de las tradiciones matriarcales en las comunidades de Yunnan que hacen que haya mucho menos delincuencia y problemas de violencia.
Después de esto la conversación desvío sobre el tema de la comida. Ya se dieron cuenta que es algo importante para mi y decidieron regalarme una mermelada de fresa!
Deje la granja con la idea de pasar mis dos últimos días visitando un poco Beijing. Fui a la Gran Muralla de China con una colombiana que conocí en couchsurfing y que me hospedó en la ciudad. Es algo increíble llegar y ver la muralla por la montaña. Ver sus torres y si sus muros de lejos, caminar hasta llegar a su pie y de repente ya está ! Caminamos sobre la Gran Muralla. Que emoción ! Es la época perfecta para verla, ya que todos los árboles están floreciendo y los pétalos vuelan por todos lados cubriendo la montaña de blanco.
El último día a pesar de la prisa que tenia para ir a comprar mi pasaje de autobús y salir del país fui a visitar la plaza Tiananmen, donde también me agarró la emoción con pensar en las horribles cosas que pasaron allí, y el templo del cielo, un parque gigantes con varios templos donde venia el emperador tres veces al año para celebraciones oficiales.
Mi visa se acaba el martes, así que ya tenia que ponerme en camino par ir a Mongolia. Como el tren cuesta carísimo y solo sale dos veces a la semana decidí ir en bus. Son 12 horas de autobús hasta la frontera, luego hay que coger un taxi para cruzar y luego ya otro bus o un tren para ir a Ulan-Bator. Hay solo un autobús al día y era imposible comprar el pasaje por antelación. Así que por la tarde del domingo me fui corriendo a la estación, andaba con mucho estrés de no poder salir a tiempo y que me detengan en la frontera. Allá me dijeron que iban a llamar al chófer del bus. Lo esperé una hora, llegó, hizo unas cosas por la estación y de repente agarró mi mochila y me dijo de subirme al bus porque ya no íbamos.
No entendía nada de lo que pasaba. El bus supuestamente salia a las 5.30, eran las 4. Mas raro aún, no había ningún otro pasajero. Solo yo. Empecé a reírme por los nervios y viéndome se rió el chófer también.
Ya no me reía cuando paró media hora después en un estacionamiento y no paraba de decirme “ming tian! Ming tian!” lo cual en chino significa “mañana”.
Mañana no, que tengo que irme ya para estar fuera del país el lunes !
Resulta que terminé entendiendo que me decía que si, la frontera la íbamos a cruzar mañana, pero el autobús sale hoy a las 6.30. Bueno, me tocó esperar y poco a poco llegaron mas gente, la mayoría de Mongolia y todos hablaban inglés perfecto y me confirmaron que el bus si salia hoy para cruzar la frontera.
Así que ahora mi mermelada de fresa y yo estamos en camino. A la hora que les escribo nos estamos acercando de la frontera y estamos atravesando el desierto de Gobi. Si todo va bien, en unas horas estaré en Mongolia.
Muchos besos
Lucile
